Aubrey Beardsley

Juan y Salomé

En un combate decadente de arte escrito e ilustrado, Oscar Wilde, más aclamado que Audrey Beardsley, desechó muchas de las ilustraciones de este último por lucir por encima del texto del divo.
El hecho y sus consecuencias convirtieron a Beardsley en un maldito, quien embebido de Rimbauds y Baudelaires, enfermó y acabó repudiando su maldición y decadencia. Su alma de artista reaccionó pronto y murió rápido alejado del ruido viciado de Londres.

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