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Un día soñé con Jesús vestido con un traje azul y camiseta amarilla. En el sueño le contaba a Jesús que últimamente tenía sueños muy felices, pero que siempre llegaba un momento en el que me despertaba sin poder volver a retomarlo. Jesús me hablaba en el sueño de las curvas de felicidad que, cuando son muy profundas se rompen y que cuando estuviera en una muy profunda lo que debía hacer es pensar en algo triste, para contrarestar la curva sin romperla. La cosa es que en sueños posteriores me acordaba de esto y lo utilizaba con éxito. Con el tiempo se lo conté a Aguamar y le hizo gracia la manera de conservar los sueños felices a la manera coitus interruptus. Me explicó que en realidad es cosa del subconsciente que le atribuye poderes, en este caso a Jesús, y que era una manera reprimida de conservar la felicidad conseguida sin aspirar a una absoluta. Muy cristiano, me dijo. |

Jesús María y José