Walter

Walter

Astuto, listo y espabilado, me dió miedo tomarle el pelo con el «en que mano tengo la pelotita», ya que en tres tandas le estaba timando con todos mis trucos a la pobre Marina, sin haberle dado yo ningún indicio. Luego atas cabos y le encantan Las Ramblas, es tramposo por naturaleza y tiene una sonrisa de pillo irresistible. Es un angel de bondad, pero también niño todavía. Habrá que instruirle en las bellas artes y la literatura, porque si se inicia en las ciencias empresariales o políticas será un tiburón peligroso.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *