| Érase una vez una ratita que limpiaba el portal de su casita y mientras barría se encontró una moneda con la que se compró una cinta. Un apuesto gato que pasaba por allí le ronrroneó al oído, se la llevó a la cama y se la zampó. Moraleja o te enrrollas o no lo cuentas. |

Por un momento pensé que la moraleja iba a decir algo así como:
»o le comes la oreja a la tía o no te la llevas a la cama»
uf…suspir…suspir.