
| ¡Mira no empecemos que no acabáremos! ¡No te me esquejes! ¡Que hacías tú observando a la monocotiledonea esa de los pistilos operados! ¡Arbusto, que la tenemos! |

| ¡Mira no empecemos que no acabáremos! ¡No te me esquejes! ¡Que hacías tú observando a la monocotiledonea esa de los pistilos operados! ¡Arbusto, que la tenemos! |
No eres más que una plantucha rutácea de tallo serpentín y algo de tí quedó en las ruinas aquellas en las que antaño nos contábamos nuestros secretos inconfesables. ¡Sal a la luz, no te quedes sin tu dosis de fotosíntesis!
Ay Cocolo! Que cosas me dices! Que planta tienes. Tú sí que sabes hacer florecer el rubor en mis pistilos, tronco, no como otros, que más que polinizar se espolvorean encima de una! A ver si aprenden de una hez!