Bieloc

bieloc El bieloc se esconde en las bolsitas de especias que venden los Nimri en Marruecos aguardando a que los turistas las compren, para cruzar el estrecho e intentar una vida de fama y éxito en el mundo del espectáculo.
Una vez regresan los turistas, sale de entre una explosión de polvo especiado intentando captar la atención de todo aquel alrededor.
De lo rápido que se consume el bieloc sin especias habla el hecho de que casi nunca ha sido captado por una cámara, aunque se han dado raros casos en los que a alguno ha sobrevivido lo suficiente como para darle tiempo de suplantar alguna personalidad de la televisión.
El bieloc, una vez realizado, sufre comportamientos irascibles y cizañeros, tornando su natural simpatía en golondrinería y canelonismo.
Nueve de cada diez perecen entre aspavientos y resoplidos.