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Bruno murió en 1972 en manos de un niño hiperactivo, quien le separó las piernas del cuerpo y prendió fuego envuelto en un tebeo del Capitán América. Asustado, el niño trató de apagarlo con DDT caducado. Bruno, expuesto a una reacción desconocida hasta entonces, revivió y adquirió unos poderes sobrehumanos capacitándole para diseñar bisutería sin títulación ni FP. Pleno de confianza en sus poderes se estableció en un pequeño taller en un humilde barrio, pero el destino cabrón le virtió 16 ton de cemento armado encima y no pudo siquiera inaugurarlo. Un espabilado periodista publicó el caso y el mundo se lleno de diseñadores de bisutería sin titulación y así pereció la más grande de las bellas artes. |
