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-Sí, sí señor, yo soy el vecino que ha avistado los marcianos, ¡uy!, perdón, los elien.- -Ejem… – Aclarado el preámbulo, he de decir que, como casi hace tiempo que lo vengo observando, casi he tenido tiempo de casi acertar a casi comprender que casi seguro el juego de luces semisólidas es un lenguaje de comunicación ultra avanzado que utilizan estos elién del espacio superior para ponerse de acuerdo entre ellos en la distancia, aunque, vete tu a saber, quizás se comuniquen también así en la cercanía, como ya le digo, no tengo nada casi claro… Quizás se me pueda tachar de dubitativo, que me regodeo en la duda, no estoy muy seguro de ello, ni siquiera casi seguro de nada, aunque algo más que nada, claro, seguro. Una vez crees alcanzar la revelación de lo que podría ser la verdadera duda, el no dudar por dudar, sino dudar si dudar o tener la certeza de ello, es entonces cuando los carnosos labios de la duda te cubren por completo y tras una espectacular y dudosa epifanía, alcanzas el nirvana, El Dudal (¿o era solo Dudal con mayúsculas?), el Claro de Duda (¿El claro de Duda?) y ya no hay vuelta atrás. Seguramente, claro. |
