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Celebrad la victoria, pequeños y despreciables seres que merodeáis mi garganta. Hoy seré un ser infecto, pero contaréis con bajas mi resistencia y desde el principio sabéis que no podéis ganar la partida. Sois tan despreciables que no jugáis a ganar; molestáis y sois vencidos sin importaros el juego, como empezar una partida de risk y abandonar a mitad. Plantad cara, decidamos esto para siempre, dejad de arrojar piedras parapetados tras los aires acondicionados y pelead a pecho descubierto, convertid mi garganta en las termópilas, mis persastentes enemigos. |
Autor: Senén
Lamasa padre
