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Y cuando, por mucho tiempo, las nubes no regalan la lluvia benéfica, es necesaria la súplica. El humano que invoca a los dioses y antepasados y traza los pasos sagrados de un rito. Rito del que se espera que quiebre la sequía. Que ahuyente la escasez. Para que regrese la lluvia. La generosidad del cielo.
El Hacedor de Lluvia – Hermann Hesse |
