Muirloc

Muirloc

Se había quedado atrapado en una pinza durante una correría nocturna. Me explicó que los muirlocs destestan el sol porque les quema el azul y al cambiar de color se vuelven uraños y muerden. Llevaba allí toda la mañana dando vueltas sobre sí mismo y parecía tener bastante interés y prisa en que le quitara la pinza, así que a cambio le pedí que me concediera tres deseos. El muirloc paró, me miró astuto y aceptó a regañadientes. Formulé mis deseos y le quité la pinza. Parpadeo para ver como la criatura me mordí­a el pulgar, me hacía un corte de mangas y se largaba escojonado de la risa, gritándome pringao.
Desde entonces meo azul, cosa que no tiene nada que ver con mis deseos.